Mural de Palabras


Como navegan tan fácilmente
los desvelos y los sueños se marchitan
en los ojos donde la vida se extingue,
quedándose abiertos, abiertos ojos de niño
cuando la muerte presurosa y azarosa
se lanza sobre la gente
y las vides bíblicas van deviniendo
en racimos de fuego,
en explosiones de horror,
destrozándole el alma
estallándole la vida,
a los niños de Sabra y Shatila

En Líbano y Palestina
enmudece el gallo de la pasión.
En las gargantas se ahoga la plegaria,
hasta la muerte agoniza.
Los ángeles protectores
heridos también,
son ahora ángeles caídos.

Los vestidos rasgados de las madres,
dobladas cubriendo a los hijos,
flotan como banderas
que se elevan a los cielos
como invencible oración de paz,
desde donde resonará
el acero de las campanas
tocando a rebato
pregonando la esperanza
de la siembra, del arado, del aroma
de la corona de flores,
de la corona de vida, que exorcizando
las espinas, las lágrimas y las heridas,
saluda al sol, al universo,
más allá de las lágrimas,
más allá del dolor.
Un aleluya de pétalos
como himno multicolor
irá entretejiendo a la humanidad rediviva.

Luz que emana de la sombra

Julio Escalona


Es la nada.
Es la gran oscuridad cósmica,
es el nacimiento de todos los colores,
en ese punto milenario
desde donde venimos.

Desde ese lado oscuro
que solo podemos presentir.
Más allá de la vida,
más allá de la muerte.
Es la gran explosión.

Todavía no existe el horizonte.
Solo vibra el corazón del Universo.
El todo está en silencio.
No existe la noche,
No existe el día.

Un gran rumor va creciendo
como el nacimiento del sonido,
de la luz
de la palabra
de las formas
de la armonía
del cincel.

Poetas,
pintores,
músicos,
arquitectos,
escultores,
forjadores…
Todas las creaciones
están por despertar.

El gran soplo
está por estallar.
Mientras, se construye
el molde espiritual,
en el gran taller
del universo.
Como en un gran sueño
que va moldeando
la composición,
la obra
dentro del alma naciente
de los corazones que vendrán.

Amanece lentamente
cuando desde la oscuridad
va brotando la luz
por debajo
muy por debajo,
por arriba
muy por arriba,
en unión sagrada
del microcosmos
y el macrocosmos
cuando los sentimientos
de amor
borran fronteras
a través del tejido
multicolor de la vida,
de la esperanza.

Van emergiendo
diosas y dioses
estrellas, soles, lunas,
polvo y barro estelar
desde donde
van germinando
las hacedoras,
los hacedores:
nosotros,
los seres humanos
cuando todavía no sabemos
ni del dolor
ni de las cicatrices
ni de las heridas,
pero prometeicamente
ungidos para el desafío,
el orgullo y la pasión,
que nos conducirán a las manos
de Fuerza y Violencia,
como destino,
como heredad.
Pero también con la virtud
de la redención
que rompe cadenas,
que rescata el alma,
que construye caminos
de libertad, de oración,
de Humanidad rediviva.

Es el silencio de la noche
es el despertar entre dos luces,
la del día que se va,
la que se extingue,
la del día que viene,
la que se aproxima.

Es el juego de las sombras
en movimiento,
como los claroscuros de Nabil,
como los gritos,
los estallidos,
los lamentos,
las bendiciones,
los ayes desgarrados,
escondidos
en el taller de Nabil.

Como emboscados,
como consagrados
con los colores
de la vida,
de la muerte,
para dar cuenta
de la mirada,
de los sollozos,
de las lágrimas,
de la iracundia,
del encendido amor,
en fin, de las artesanas
manos de Nabil.

Asaltando murales
como procesión
de espantos,
de ángeles,
de lamentos,
de madres;
de ojos alumbrando
el porvenir,
de aves que se alzan
hacia los cielos,
hacia los sueños
de paz, de justicia,
de amor.

Todo explota en el mural
como una gran conmoción
de sentimientos,
de coloraciones,
de matices,
de febricitaciones,
de clamores,
de ilusiones
itinerantes.

Siempre entre dos luces
entre lo imaginario y lo real,
entre lo visible y lo invisible.
Como en la medianoche
que se escapa,
como las de alma
que amanece,
como en los soles
del mediodía.
Que la muerte,
la tristeza,
la mentira,
la violencia
y la traición
no sean jamás unidas
a nuestros nombres.

Con esta oración abrazamos
a los niños y niñas
que están llegando
a los niños y niñas
que vienen por el camino
del mural,
de la canción,
de la promesa,
de la semilla.
Por el camino secularmente
anunciado por Dios.

30-04-09