Apocalipsis segun Nabil Kanso
Gritos de Espacio, Gritos de Tiempo

Carlos Sanchez Fuenmayor

Nabil Kanso vulva a sorprender a Venezuela. Hace dos anos que Maracaibo presencio la polémica de enfrentar la realidad. Y ahora,la galería Los Espacios Cálidos del Ateneo de Caracas, el Museode Caracas del Concejo Municipaly el Museo de la Universidad de los andes de Mérida, muestra nuevas versiones del Apocalipsisque anuncia este artista.


Para poder atrapar -en la pintura- esas circunstancias de paz que exige la humanidad, Nabil Kanso hace la guerra a la guerra. Con todos los registros del dolor, aparece en cada una de las exposiciones. El mismo lenguaje torturado hace de su obra un manifiesto universal de solidaridad. Cuadros con color sangre humana se escapan de los marcos y estallan en las galerías y museos en diálogo desencadenado de expresionismo actual. Respuestas que son visiones del fuego que calcina a los cadáveres de la masacre humana. Redacción entrañable, que busca refugiarse en una palabra, para no convertirse en prefiguración de otro espacio, y confesar la filosofía más vital: Las interpretaciones que el arte ofrece a sus artistas.

Nabil Kanso busca esta exposición con libertad, fundamento de toda creación hasta pronunciarse por una nueva realidad. La revelación de los acontecimientos cotidianos le entrega la pastoral. Una concepción pictórica que traiciona las fuentes mismas de la vida. Murales en crisis. Negando los modos de contener las imágenes, iconográficamente, transforma la figuración en una especie de infierno. Ambientes como un intento de sobrevivencia en un mundo alojado a despecho del tiempo. Quejas reconocidas por unos e interpretadas por otros, como el caos que ha estallado desde la propia humanidad.

Victima de las luces, las sombras, Nabil Kanso inquieta a la gama cromática y se escapa de las telas como un suspiro común, de la herida abierta a la realidad social. Perspectivas humanas acusando y denunciado las pruebes de los dioses. Reinos de injusticia que no sólo reflejan el entorno del Líbano, su tierra natal, sino que anuncia la descomposición de la verdad. A lienzo, hasta incitar en el contemplador, de ver mas allá las noticias que manchan la historia de la humanidad, esta crónica muestra los colores de las razas que se unen en la fosa común de un progreso insultante y degradante que hacen de la tierra un lugar destinado a los muertos.

Estos muros, capaces de despertar las pesadillas olvidadas del paraíso, retornan a lo humano y su valoración. Corresponden a un nuevo llamado de despertar. Nabil Kanso pareciera el profeta que habla de los cuerpos rotos. En él, las exigencias de cualquier estilo o código no le impide la expresión. La pintura actual es el hombre actual. Su mas sagrada interpretación de los asuntos comunitarios, estiman las nuevas visiones del arte. Todo acontecimiento. Sin caricaturizar, ni ironizar el arte y la vida. Situaciones. Antecedentes. Implicaciones que descubren los valores que un artista nunca abandona. La recreación. Trayectoria que se pronuncia siempre por los derechos humanos. Rubrica terrenal.

En Nabil Kanso no hay época alguna que no capte al hombre en la dimensión social. Y en especial al hombre americano en su dimensión americana. Su mensaje de objetivación humana, aún en los parajes más descarados de la figura, revisten en pleno un examen de conciencia. El sabe e insiste en tratar los asuntos de la guerra en la pintura. Porque hay artistas que traen en la retaguardia de su obra, la vida. Lo difícil de mostrar al mundo, un mundo desconocido, implica la síntesis. Y presentarse un público que, como tribuna, interprete las voces que callen a la muerte, un riesgo. Gritos de espacios, gritos de tiempo, recogidos de los enredados gestos que se arrojan a un temporal apocalíptico.

Siempre el hombre como tema contemporáneo retoma el realismo critico de las expresiones visuales tiempo y espacio que zozobran en exposiciones de alma colectiva, hasta teñirse, en días de sangre y luto para las artes platicas, en roto, en final. Cada vez que él artistas despersonalizan al generó humano, hasta convertirlo en escenario de su propia destrucción, el arte llora. Nunca la pintura ha sido un rito de muerte.

La pintura contempla a la realidad con múltiples significaciones, hasta hacerla comunicación. Es la resistencia del espíritu en las trincheras de los signos que se convierten en holocausto. Muchas páginas dibujan al hombre en un vacío de existencia. En pleno abandona la línea no es cadáver, y el color resistencia es acción redentora. Y Nabil Kanso sólo expresa el dominio, la hegemonía, la miseria, el odio y la muerte de la propia realidad. La suma a los millones de seres en plena meditación de los siglos.

Escenas de pánico como último y definitivo balance. Rendición de cuentas. Planos del dolor más cruel. Reconciliación. Paz. No hay escapatoria delante de estas pinturas, ni palabras entredichas. La presencia actual y el arte, divididos en partes, pero constituyéndose la razón de ser artista y de enfrentarse a las diferencias dramáticas de un mismo tema. Nabil Kanso hace las asociaciones de los diferentes campos de la vida y la muerte. Elocuente propósitos aunque parezcan absurdos y crueles, sirven de origen, de respiro, para el cese de la violencia, que hasta salta a los pinceles, y, que a grandes murales, lleva los gritos de silencio y agitan las salas donde el publico no logra escapar.

La Columna, 21 de mayo, 1987, Venezuela